Las clases de política de la maestra Gordillo

Después de un hueco en la impertinencia de este blog, regresamos con nuevos bríos a cabalgar en este paraje esperpéntico que se llama “política mexicana”.
¿Estamos en las mismas después de la anhelada y supervaluada transición democrática del 2000, que se convirtió en un remedo ranchero del segundo imperio? Lo grave no es la aparente lentitud con que pacientemente los mexicanos debemos esperar el cambio, como ayer decía Luciano Pascoe en un programa, al saberse el triunfo del PRI en el estado de México, y nos parece candoroso el comentario de Pascoe jr., cuando es evidente regresan los cacicazgos al más rancio estilo tricolor, en Coahuila, estado de México, Nayarit e Hidalgo con “carro completo”, como les encanta vanagloriarse.
Más que transición estamos ante una regresión capoteada además con torpeza y soberbia. Los panistas merecerán un abucheo sin miramientos cuando abandonen el edificio del poder federal, a menos que un escándalo de proporciones nucleares derribe el “caballo de hacienda” en que se cree montado el PRI en la carrera de 2012.

Por eso a los analistas les huele mucho a pólvora la conferencia de prensa del miércoles 29 de junio de Elba Esther Gordillo la plenipotenciaria dirigente vitalicia del sindicato de maestros, el más grande de América Latina.
La maestra confirmó lo que era un secreto a voces: el toma y daca que negoció con Calderón en 2006 para prestarle su aparato de 1 millón 800 mil votos (menos 400 mil que se transfirieron al candidato de paja del PANAL, el impresentable Roberto Campa Cifrián), suficientes para garantizar el escaso triunfo, a cambio obviamente de cargos políticos para sus (muchos) ahijados, mencionando sólo tres: las direcciones generales del ISSSTE, de la Lotería Nacional y el Consejo de Seguridad Pública.
Aunque trágico, está sabroso el chisme, campo fértil para los analistas y la especulación maquiavélica. Nos vamos a referir por ello a las opiniones de varios analistas en el programa de Carmen Aristegui en MVS, este lunes 4 de julio, en que llama la atención –dice Aristegui– que las declaraciones de Gordillo se hicieran a unos días de las elecciones en el estado de México, y además en la recta final del gobierno de Calderón en su quinto año de gobierno. “En resumidas cuentas deja un panorama bastante complejo para la actual administración, el más afectado es Felipe Calderón, porque al final es reconocer en voz alta, un tipo de intervención del sindicato que encabeza Gordillo para efectos de la elección presidencial”.
Con analogías de pista de baile, Denisse Dresser, opina que estamos acostumbrados a colocar toda la responsabilidad por el desgaste educativo y la persistencia de los arreglos corporativos y antidemocráticos en el sistema político sobre los hombres de Elba Esther Gordillo, pero como dice el dicho, “se necesitan dos para bailar el tango”, y las declaraciones la semana pasada de la maestra buscan evidenciar a la pareja con la cual ha bailado durante los últimos 6 años y esa pareja es Felipe Calderón. El pacto cuya existencia era conocida pero del cual ella no había hablado de manera tan explícita, hasta ahora, revela la “coreografía” de la complicidad, con “el apoyo que ofrece a cambio de las prebendas que obtiene, la lealtad que venga a cambio de los recursos que obtiene, la movilización política que asegura a cambio de los privilegios sindicales que logra mantener, en este sexenio le ofrece apoyo a Felipe Calderón a cambio de posiciones, puestos y reitera con ello el hecho de que para Felipe Calderón la educación pública como en otras presidencias no ha sido un vehículo de empoderamiento de los mexicanos, sino ha sido un vehículo para conseguir apoyos por parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación”.
Según Dresser hay dos explicaciones posibles, una es “vacunarse en salud”, Elba Esther Gordillo ve el escenario electoral, ve que los panistas están desesperados, las elecciones de este domingo confirman el acorralamiento de un Partido Acción Nacional que está a pasos de perder la Presidencia y el poder, y seguramente Gordillo piensa –porque es una mujer políticamente astuta– que quizá lo que está cruzando por la cabeza de Felipe Calderón es la posibilidad de un “quinazo”, un movimiento en su contra y pensado para ganar legitimidad, para fortalecer la posición electoral debilitada de Acción Nacional y para prevenir que eso ocurra, ella eleva los costos de una posible acción en su contra, ella empieza a escuchar pasos en la azotea (sic) y lo que hace es colgar toda la ropa sucia (sic) sobre esa azotea precisamente para hacer mucho más difícil que Felipe Calderón actúe en su contra.

Y en una segunda explicación es que hace explícito el pacto para que cualquier otro candidato que esté pensando en conseguir su apoyo, sepa las condiciones a las que se enfrenta, exactamente, “vende su amor” a otro candidato, ofrece el apoyo del PANAL a cambio de cosas que hace muy explícitas, los puestos y las posiciones dentro del gabinete y de otras organizaciones que ella quiere controlar.
En su turno Sergio Aguayo plantea que Gordillo está perdiendo poder: ya perdió el Consejo Nacional de Seguridad Pública que lo tuvo que regresar por ineptitud –remarca Aguayo– de Roberto Campa, ya perdió el ISSSTE y perdió la Lotería Nacional, por tanto, al estar perdiendo poder, está buscando revertirlo y prevenir tal vez su hacer público el divorcio evidente con Felipe Calderón. Además advierte que puede perder su pieza más importante que es la subsecretaría de Educación Pública, si se mantiene la tendencia y según la hipótesis, ante esta posibilidad está recordándole a Felipe Calderón que le debe y que seguramente tiene información. Con ello la dirigente magisterial está preparándose para que su partido vaya solo a la Presidencia de la República con el afán de ocupar el tercer puesto, lo cual es consistente con su discurso y objetivo de intentar pasar a la historia como la constructora de un partido que en su propia visión, le da lugar como la reformadora que el país necesita, tal cual expresa en el libro “El paseo de la Reformas”, donde quiere compararse al nivel de Gabriela Mistral.
Por otro lado observa Aguayo que llama la atención que Felipe Calderón no ha dicho absolutamente nada sorbe las declaraciones de Gordillo, y el silencio del Instituto Federal Electoral, porque estamos ante un posible uso de recursos públicos, tráfico de influencias, voto corporativo y muestra a un árbitro electoral que es indiferente a las señales de esta corrupción sistémica de la democracia electoral.

Lorenzo Meyer pone sobre la mesa el factor López Obrador en el 2006, porque la diferencia la hizo el voto corporativo del SNTE-PANAL y ante la invitación que le hizo al tabasqueño, siendo Marván el emisario, y la negativa de éste, y la decisión de Gordillo de apoyar a Calderón porque no quedaba otra, porque Elba Esther y su partido ganaron alrededor de 1 millón 800 mil votos, que al final significó la derrota de la izquierda. La pregunta es filosófica dice Meyer porque la que llama congruencia de López Obrador, le costó la Presidencia.

“No sé si el país pagó muy caro la congruencia de Andrés Manuel, porque entonces es una alianza en donde gana la Gordillo y gana Calderón, ¿Quién pierde? ¿Es ganar-ganar nada más? o es el desfalco al ISSSTE qué son 8 mil millones de pesos…”, cuestiona el investigador del Colegio de México.

Días de “guerra sucia” están por venir…

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