La Caravana del Dolor llega a Los Pinos: diálogo público con el gabinete de seguridad

Cuando un movimiento social logra tener un impacto en la opinión pública, irremediablemente se vuelve político, con sus pros y contras. Logra poner sobre la mesa una agenda atendible por los poderes gubernamentales, pero también se expone a los francotiradores del mismo gobierno, pero principalmente de la industria mediática orgánicamente ligada al poder.

Quienes se apoltronan desde sus columnas de papel, cabinas y estudios de televisión, lupa en mano, para fiscalizar la pureza del movimiento, contar a los asistentes a mítines y marchas una y otra vez y denunciar el menor desinfle, prestos a subrayar y medir la animosidad y pasión de un discurso, para traducirlo en error fatal; identificar banderías y credenciales para denunciar la presencia de contaminantes radicales e insistir perversamente en que a Javier Sicilia “ya se le treparon; le comieron el mandado”. Y aún cuando en muy poco tiempo ha tenido la inteligencia, junto con varias figuras que le complementan como Emilio Álvarez Icaza, de colocarse como interlocutor válido frente al poder al que ha increpado en demanda de justicia, y todo a base de pura generosidad, esa que distingue al corazón de un poeta, con todo lo que se le quiera escatimar.

Javier Sicilia y Álvarez Icaza se reúnen mañana jueves con el presidente Calderón y su gabinete de Seguridad, y lo que podría plantearse como la oportunidad de escribir una cita con el destino, se pierde entre la masa informativa: una noticia más, un movimiento más, una protesta entre muchas.

Después de la catártica explosión emocional que desembocó en el Zócalo después de la caminata desde Cuernavaca, y que llegó a impresionar incluso a los coyotes de los medios por su espeluznante contundencia testimonial, en su camino a Ciudad Juárez, incluso el gesto de cruzar a El Paso para un encuentro con gente que ha huido y el pacto nacional firmado allá, todo ello contrastó con el ninguneo informativo y el desdén sepulturero de los columnistas orgánicos.
Por eso a muchos causa asombro que “de pronto” los vaya a recibir el presidente Calderón junto con el gabinete de seguridad, con García Luna en primera fila, de quien pidió su renuncia Sicilia y tanto se le criticó al cierre del mítico clamor del Zócalo.

Incluso en los duros momentos de Ciudad Juárez, algunos periodistas fueron a ver con sus propios ojos para decir a lengua suelta lloriqueaban que una bola de grupos radicales le habían ya arrancado el bastón de mando a Sicilia, porque osaban algunos gritar “mueras” a Calderón o “fueras” al Ejército, sin reseñar los reproches del poeta y del exombudsman capitalino para erradicar los filos y rebabas de metal consustanciales a la indignación.

Y aquí están, con las cartas credenciales limpias y con la frente en alto, listos, aunque les duela a los detractores, para emprender algo que no han podido los movimientos sociales de los últimos 40 años: un diálogo público con el jefe de Estado.

En algunos de los pocos espacios que se le dio oportunidad de exponer un corte de caja y una lista de expectativas, en Imagen Electoral, programa que conduce Leo Zuckerman, entre los no pocos opinadotes favorecidos por los consorcios mediáticos que han simpatizado con el poeta y la causa que encabeza, lo entrevistó, junto con Emilio Álvarez Icaza, el martes 21, y después analizó con otros comunicadores el contexto en que se proyecta la agenda en este diálogo.

En una parte del programa se expone una breve biografía de Javier Sicilia, que no está de más reproducir, para muchos que no conocíamos su trayectoria.

“Nace en una tradición familiar en contacto directo con el dolor humano. Es la vida y la forma de vivir de su padre la que lo pone de lleno en esas líneas de la vida. Para el poeta la vida no fue del todo austera ya que perteneció a una familia de clase media con posibilidades de crecimiento inmediato viviendo en la zona de la colonia Campestre Churubusco [ciudad de México]. La biografía de Sicilia lo coloca dentro de un mundo que ha sido si no privilegiado en lo material, sí enormemente en los espiritual y lo sentimental. Su madre una mujer estudiada (sic) y religiosa en ciertos sentidos, hace que Sicilia sea conducido a una escuela medio superior donde la religión católica era el centro de la educación. Ahí se dice que Javier se hace poeta a la par de dos amigos de la escuela. Uno de ellos es hoy día el embajador de México en las Filipinas, lugar a donde fue invitado a recitar su trabajo como poeta y acto seguido en esa estancia lejana es informado de la tragedia familiar respecto de la muerte de su hijo.

“Javier Sicilia ha estado unido desde muchos años atrás a la doctrina católica pero sobre todo a la ideología jesuita, el sacrificio es interesante pero rebelde como siempre (sic), el poeta no adopta el voto de obediencia ejemplar del jesuita por lo que recula a la hora de ir por los votos del seminario. Es un activista, poeta, ensayista, novelista y periodista mexicano. Es colaborador de diversos medios impresos como La Jornada y Proceso. Fue fundador y director de El Telar, coordinador de varios talleres literarios, guionista de cine y televisión, jefe de redacción de la revista Poesía, miembro del consejo de redacción de Los Universitarios y Cartapacios, miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 1995, profesor de literatura, estética y guionismo en la Universidad La Salle de Cuernavaca y fue director de la extinta revista Ixtus.

“Es colaborador del semanario Proceso; dirige la revista “Conspiratio”, desde la cual trata diversos temas de actualidad filosófica, artística y literaria. En 2009 le fue otorgado el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, una de las preseas importantes de la poesía mexicana”.

En el programa Imagen Electoral de Grup Imagen Sicilia y Álvarez Icaza hicieron un balance del movimiento que encabeza y refiere que durante la Marcha por la Paz descubrieron mucho horror y desprecio por la ciudadanía. Hallaron a mucha gente que ha caminado con este dolor a través de las instancias policiales y no se les hace justicia, sino al contrario, muchas veces resultan amenazadas. Comenta que en el proceso de visibilización de las víctimas, los familiares han comenzado a ser amenazados y que han tenido que huir a EEUU para pedir asilo en ese país. Y los gobernantes de todos los niveles, desde el presidente de la República, los gobernadores y los presidentes municipales, no entienden el drama de esta emergencia nacional. Sicilia que en nombre del consumo, el poder y el dinero, la vida humana dejó de tener un valor, paradójicamente, en la era de la democracia y los derechos humanos.
El expresidente de la Comisión de Derechos Humanos del DF, Emilio Álvarez Icaza, enumera las seis demandas del Movimiento por la Paz: I. Verdad y Justicia, que los aparatos de justicia atiendan a las víctimas. II. Pasar de un enfoque militarista a un enfoque de seguridad humana. III. Corrupción e impunidad, pues la justicia es excepción y la impunidad es la norma. IV. La raíz económica del problema, ¿cómo se da una reproducción del problema y no se ataca el poderío económico? V. El principal sector de la juventud dañada, que es la juventud, para rescatar el tejido social VI. El eje de democracia, para tener elementos para cuando se pierde la confianza en los representantes populares como revocación del mandato, límites al fuero legislativo, reelección y democratización de los medios. Bajo estos seis ejes los representantes de la Marcha por la Paz se sentarán a negociar con los tres poderes del Estado mexicano y con los gobernadores.

El próximo jueves será el encuentro con el Ejecutivo federal en el Museo de Antropología y será abierto al público y a los medios, y el tema será la seguridad.

Para Javier Sicilia, se trata de exigirles a los poderes que cumplan con esto que es lo mínimo indispensable para que el país no se nos vaya de las manos. El escritor describe el formato del encuentro que tendrá un carácter de exhibición de las ineficiencias gubernamentales y una propuesta de trabajo ciudadana. Se crearán comisiones para dar seguimiento al diálogo para que pueda haber castigos, pues es bueno que haya democracia participativa, pero todo queda en un voto en blanco y tienen el país hecho un desastre.

El escenario ideal para Sicilia es que se cumplan los seis puntos anteriores, justicia para el pueblo y la visibilización de las víctimas. Que el Estado reconozca que tiene una deuda con las víctimas y que se generen condiciones para que quede claro que el Estado juega del lado de la víctima, no de la delincuencia, y sancionar a quienes lo hagan.

Considera una justificación criminal que la autoridad califique a las víctimas de la guerra por la seguridad negar a un ser humano es moralmente injusto, y este argumento, con el tiempo, ha contribuido a la espiral de violencia que en todo caso es una onda expansiva que se da porque el Estado no detiene a los homicidas.

Javier Sicilia señala que la herida de Ciudad Juárez se está expandiendo a todo el país. Hay mucha gente inocente entre quienes están muriendo y se está generando una estructura de miedo y lo que sigue de ahí es la ausencia de la democracia y de la libertad. Reitera que no es cierto que los criminales se estén matando sólo entre ellos, están matando a la población.

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