Imágenes y sonidos: de una marcha al movimiento por la paz y justicia con dignidad

Con bicicleta, cámara en mano, pudimos recorrer amplios tramos del camino de la multitud, desde los Viveros de Coyoacán, sobre avenida Universidad, y la lateral de Río Churubusco, el Eje Central en su inicio, a la altura de la Alberca Olímpica y de allí recto hasta Bellas Artes, la Torre Latinoamericana, y avanzar sobre Venustiano Carranza y Madero hasta la plancha del Zócalo.



Las imágenes y las voces dicen mucho sin necesidad de descripciones, e incluso esas tomas cerradas a todo el lente y aparentemente “divagadas” podrían ser como un scanner audiovisual de la iconósfera, durante este recorrido que desembocó en una catarsis colectiva, donde el llanto de quienes han sufrido en la carne el oprobio de la injusticia en sus más demoniacas demostraciones, debían escuchar el eco de su voz desgarrada en el ágora de nuestros tiempos, para que el coro de dolientes inspirara un desgarrado pero firma “¡no están solos!”.


A poco más de una semana, con la perspectiva que da alejarse de los árboles para contemplar el bosque, y lo tanto dicho a favor y en contra en los medios y las llamadas redes sociales, algo queda claro: miles de personas salieron a las calles, no sólo del Distrito Federal, muchas de ellas por primera vez, arrebatadas de sus casas para unirse a un clamor convocante. Eso la hizo diferente. Algunos la quieren comparar con la marcha de blanco hace algunos años pero yo recuerdo muchos politiquillos y activistas de dudosa procedencia queriéndose retratar en el Ángel de la Independencia, y eso le restó credibilidad abarcadora, generando escepticismos.


La coloquial consigna en este país “¡estamos hasta la madre!”, de tantas cosas, que en los micrófonos de la plaza pública, en las redes, en la sobremesa, en las cartulinas y prformances durante la marcha, unos artesanales, otros espontáneos, cada quien con su carga pequeña o grande de dolor o de impotencia, de quienes experimentan el dolor de una pérdida irreparable, alguna terrible injusticia, y de quienes se afanan contracorriente sin lograr los mínimos indispensables para vivir con dignidad, no esos fantásticos 6 mil pesos mensuales que según un aspirante a la presidencia habrían de dar vida de ricos a la medianía de las familias mexicanas…


La lista fue larga, con nombres y apellidos, incluso números de folio de casos sin justicia, olvidados por la corrupción y la impunidad, la omisión y la negligencia o peor, cuando la víctima se convierte en perseguido, incluso por los medios, a cargo de algunos periodistas que visten y calzan como los viejos capos italianos.


Aunque esa espontánea comunión la hizo diferente, no por ello se salva de las maledicencias, muchas de ellas desde la comodidad de un gabinete o un sofá ante el televisor, pero nada más rancio y deleznable que los comentarios de Carlos Marín en Televisa cuando en el carrusel de vanidades llamado Tercer Grado el miércoles 11, dijo que había muchas similitudes con las movilizaciones y bloqueos patrocinados por los cárteles en Monterrey y Michoacán que pedían que regresara el Ejército a sus cuarteles. Esto no sólo es mentiroso sino malévolo, de la vieja escuela de su tocayo Carlos Denegri, la mujerzuela mediática del poder. Cómo han de haber twitteado de gusto con esta barrabasada, como la de otros muchos en la camarilla fascista de ciertas oficinas gubernamentales y de los emporios de medios.


En estos videos, que no están editados, incluso desde la víspera en CU, en ningún momento se escuchó o vio algo parecido a lo que dice Marín].

A lo largo de los días posteriores inmediatos a la marcha se vivió una curiosa expectación, más allá de las crónicas y reseñas que aparecieron el lunes 9 estos periodistas, como dijo Granados Chapa, se le fue a la yugular a Javier Sicilia, por haberse atrevido a pedir la renuncia del secretario de Seguridad Pública, Genaro García, desde la tribuna del Zócalo.


Los siguientes días fueron un anticlímax, y ya también se criticaba que allí había terminado todo, que no había propuesta. Y no es lo menos, quienes vinieron caminando desde Cuernavaca, y quienes nos sumamos en algún punto, pudimos comprobar que, si bien fue sencillamente imposible mantener el silencio, como pidió Javier Sicilia, y tampoco se pudo impedir la participación, marginal, eso sí, de algunas organizaciones con agendas de alto impacto como los del SME y los activistas de Atenco, se mantuvo sin banderas e incluso las consignas fueron acotadas en su momento.


El domingo 15 en su columna Plaza pública, el periodista Miguel Ángel Granados Chapa, recoge lo más importante condensado en esto que se convierte en un movimiento ciudadano.













Comenta que “se acusó a los organizadores de poblar artificialmente la marcha al dar cabida a grupos que persiguen fines propios y se montaron en la protesta generada por el dolor. Se ha dicho, en fin, que Sicilia ha sido rebasado, como si el acompañamiento que lo rodea le regateara un liderazgo que es indisputable. A él mismo se le achacó faltar a los consensos en su demanda de que renuncie el secretario de Seguridad Pública, que no fue consultada con otros organizadores de la caminata y se convirtió en una cortina de humo”.

Agrega que “el documento respectivo consta de tres partes: Razones y urgencia; visión común con exigencias mínimas y compromisos; y (acciones) para iniciar el camino. La primera es un diagnóstico que parte y concluye de considerar que México vive una emergencia nacional. La segunda se integra con seis exigencias, a las que se ha llamado ejes, que no pueden ser entendidas a plenitud sin su vínculo con la primera y la tercera partes. Ésta señala los primeros pasos y el calendario en que se producirán.

En esta proclama se expone: “exigimos verdad y justicia; exigimos poner fin a la estrategia de guerra y asumir un enfoque de seguridad ciudadana; exigimos combatir la corrupción y la impunidad; exigimos combatir la raíz económica y las ganancias del crimen; exigimos atención de emergencia a la juventud y acciones efectivas de recuperación del tejido social; y exigimos democracia participativa.

“Para la satisfacción de estas exigencias los organizadores del movimiento proponen constituir, de inmediato, “espacios de reflexión y acción colectiva nacional”, donde no sólo se discutan las propuestas del pacto sino se vislumbren otras nacidas del contacto con realidades vastas y diferentes. Con miras a la firma del pacto en Ciudad Juárez, se integrarán comisiones de verificación y sanción para cada uno de los seis ejes. Por ejemplo, en el último de ellos la comisión respectiva dará cuenta de cómo responde la Cámara de Diputados al emplazamiento de que “a más tardar en dos meses”, apruebe la minuta de reforma política constitucional aprobada por el Senado, que establece la consulta popular, la iniciativa legislativa (sic, por ciudadana), las candidaturas independientes y la reelección inmediata de legisladores y alcaldes”.

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