De padre a padre… (carta abierta a Javier Sicilia) con posdata de emergencia nacional

Javier, he tenido el grave desgarramiento de conocerte a través de un dolor profundo como es esa muerte que nos arrebata más, cada día más violenta, cada vez más cercana. Soy un hombre de 47 años, con tres hijos de la edad de Juan Francisco, Gabriel, Julio César y Luis Antonio… Como tú desde hace años estoy “hasta la madre”, de registrar y “analizar” a diario la impotencia y el dolor tuyo, de ellas, de nosotros, de ellos, de los mexicanos todos, que vemos y no vemos en las pantallas y en los diarios, escuchamos en la radio, cómo se arrebatan la patria a sangre y fuego, depredadores de la savia de nuestras mujeres, de nuestros jóvenes, arrasados por el egoísmo venenoso de los malos gobernantes y enemigos de México, que dentro y fuera hoy tanto se confunden en esta vorágine de chacales.

No nos equivoquemos. Esta violencia, este desorden, los soldados en las calles y los inocentes acribillados, la colusión de los señores de la guerra y el dinero sucio, tienen una clara vocación trasnacional, apátrida. Los intereses de la guerra están desatados, no podemos ignorar que el postcapitalismo es un capitalismo ultrabélico, porque los verdaderos estrategas del “orden internacional” del siglo 21 están en el Pentágono. La “guerra contra las drogas” fue el pretexto perfecto para la invasión de Panamá en el ‘89, y lo es, para lo que se ofrezca, en toda América Latina,  junto con el ingrediente del terrorismo, ya pretexto en otras guerras, con mayor razón para el vecino de amplias fronteras, siempre discriminado. ¿Quién abrirá la puerta de México al demonio del complejo industrial militar norteamericano? Los signos son ominosos, ¿seremos ciegos, hermanos? Se trata de nuestros jóvenes, del alma y sangre de la futura  tierra-patria.

Afortunado, agradezco en el alma que mis hijos estén sanos y salvos, si bien son carne de cañón del desempleo y subempleo, como millones, condenados al miserabilismo, y la frustración desde hace generaciones con el porvenir enrarecido: los hijos ya no quieren tener hijos.

Cuando leí que renunciabas a la poesía se me oprimió el corazón de tal manera, que me sofocó la idea de que todos los días nuestros chavos caen sin fusil segados, y rogamos para que todas las noches regresen salvos, como si salieran a combatir y no a divertirse y vivir, que no sucumban incautos en una guerra ajena y la violencia que precipita en cadena.

¿Hasta dónde –me pregunto–, podemos claudicar de nuestra vocación de humanos, de mexicanos? ¿Cómo levantarnos, de estar maniatados, de ver pasar, de ver matar, el talento, la sangre viva de nuestros muchachos? Manifestaciones de blanco, manifestaciones de rojo, han ido, han venido, cientos de discursos se han pronunciado, pero en el poder siguen encaramados los servidores de los intereses bizarros que organizan la violencia con armamentos generosamente suministrados. Helicópteros, fusiles automáticos, ¿dónde están los libros, dónde están las aulas? Secuestros y narcofosas, narcomantas de mortajas y mordaza de mexicanos sacrificados, amedrentados, copados, sitiados en sus casas, atemorizados, despojados, abrazados del televisor y sepultados de tinta roja de papel ¡montañas!, ahogadas las verdaderas palabras.

Pero –aunque, humanamente, lo aprendemos– lo mejor de nosotros emana como lava del dolor candente, de la herida primordial que nos curte y nos parte el alma. La propia sangre del hermano, del tío, de la esposa o del hijo, de los vecinos; las mujeres juarenses y mexiquenses, los mártires de Salvarcar, los de Tijuana, Mexicali, en los retenes, en los trenes, los caminos y las calles Michoacán, Nuevo León y Tamaulipas; los caídos sin nombre y vilmente inhumados en zanjas de osamentas de Veracruz a  Guerrero, de Nayarit a Chiapas; de San Luis a Morelos…. Los 72 migrantes ejecutados… Los jóvenes Martí y Vargas, los del TEC hace un año acribillados, ya tan pronto olvidados. Cuántos de nosotros honraremos el dolor propio y ajeno, para sentarnos a reconocernos y reconciliarnos de odios bipolares y fanáticas rivalidades.

Hacen falta rostros y corazones, las lenguas y las palabras, las voces que propaguen como un polen en tierra devastada mas no estéril, un filoso pedernal de “¡ya basta!”, y construir unidos, henchidos con valor, ya “hasta la madre”, sin los ropajes de partidos, armados con lágrimas y sueños, pero los puños cerrados, exigir el México que por décadas imaginamos, y con imperativo categórico gritarles: “¡o lo hacen o se hacen a un lado!”, se acaba otro sexenio y estamos cada vez más empantanados.

Javier, cuando escucho tus palabras en la radio, sé que no te has rendido, y donde digas allí estaré, allí estaremos: no depongas lo mejor que tenemos, el bálsamo de las palabras que sanan, que liberan, tan sólo porque son nuestras, aunque no las escribas, acudiremos allí para escucharlas, escucharnos, hoy más que nunca, por la tragedia del dolor que sana un poco al despertar. Que la palabra, como dices, renueve, exorcice el lenguaje de la violencia que nos enerva. Cultivar otra flor y otros cantos, del corazón de los héroes “anónimos” que tienen nombre y apellido, para un futuro aún alcanzable, siempre y cuando asumamos, de vida o muerte, que estamos ante una emergencia nacional y toquemos una nueva campana de dolores del despertar, es el momento, ahora que los infames partidos se aprestan nuevamente a pelearse por los cargos y los dineros.

Las vidas son, fueron y serán sólo una vez. Sólo hoy estaremos en esta tierra. No hay un mañana si no hay ahora.

Gracias Javier por ser fuerte, gracias por inspirarnos, allí nos veremos.

Alfonso Esparza

P.D. Qué es emergencia nacional:

Dar un plazo perentorio (hasta el 1 de septiembre de 2011 para que se registre en el próximo informe de gobierno y periodo ordinario de sesiones del Congreso) para:

1. La renuncia del gabinete y el consejo nacional de seguridad, que no han dado resultados.

2. Que sea nombrada una nueva estructura, cada puesto acompañado por un consejo de tres ciudadanos de reconocido prestigio social, sin partido político, que informe mensualmente de los avances.

3. En esta nueva institucionalidad diseñar una nueva estrategia de seguridad pública que sea consensuada mediante una encuesta nacional diseñada por especialistas y organizaciones reconocidas (CIDE, COLMEX, ITAM, UNAM, UAM, etc) y organizada y operada por el IFE- INEGI-CONAPO, que arroje resultados en tres meses para que en enero de 2012 se conozcan  y se instrumenten las políticas públicas derivadas de esta gran consulta.

4. Reforma inmediata para emprender purga intensa de los mandos y elementos policiacos, al decretar como traición al servicio público penado con cárcel, sin libertad bajo fianza, y monitoreado de por vida, cualquier delito cometido por policía o militar, y construir cárceles suficientes de alta seguridad exclusiva para los malos elementos, a la par que premiar social, económica y culturalmente a los buenos elementos.

Si para marzo de 2012 no tenemos un nuevo sistema de seguridad nacional, los ciudadanos de a pie tendremos tiempo para una anticampaña electoral que sea el “hoyo negro” de todas las elecciones y la crisis de la partidocracia y con ellos o sin ellos impulsar un gobierno ciudadano. ¿Podremos?

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