ensalada de columnas políticas y opiniones 17-23 de enero 2011

El arranque de este año confirma los pesimismos de muchos en la prensa y en general entre las personas porque ya empieza de nuevo a apestar el aire a elecciones por todos lados, y ya en octubre empieza formalmente el proceso electoral de 2012. Una vez más las promesas y discursos grandilocuentes se quedaron en eso, pero ahora los signos de una crisis ominosa en el sistema de la esperanza parecen alcanzar un punto crítico, de quiebre.

El año empezó con la cruda realidad de más de 15 mil muertos y dice el gobierno federal que son puros narcos, y además aclara el comandante el jefe de las fuerzas armadas, Felipe Calderón, que nunca dijo que es una guerra –aunque sí lo dijo en 2006–pero ¿entonces qué es? SI son puros narcos, falta contabilizar a los policías, alcaldes, funcionarios y los cínicamente llamados “daños colaterales” por el pragmatismo militarista, es decir los civiles sacrificados entre dos fuegos.

Los marinos andan sueltos

Empieza a preocupar la confusión y manipulación mediática de estas muertes, cuado se entrevista en horario estelar a la narco celebridad en turno –obstruyendo de paso la “investigación” de la policía– mientras que los allanamientos y las quejas de abusos crecen cada vez más, particularmente contra la Marina Armada de México, que mandó a volar a la Comisión de los Derechos Humanos con sus recomendaciones –que rara vez son acatadas por no ser vinculantes–, pero no sólo eso, sino que el propio secretario Francisco Saynez respondió con desparpajo algo insólito porque rara vez los mandos castrenses declaran y menos con tal elocuencia: “Continuaremos con la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico, actuando por cuenta propia o en coordinación y cooperación con otras dependencias del gobierno federal, incluso de países amigos”.

Raymundo Riva Palacio se refirió dos veces la semana pasada a este tema en su columna Estrictamente personal, en que alerta sobre los testimonios de abusos de los marinos, que ahora son inusuales protagonistas de golpes espectaculares como la caída de Arturo Beltrán Leyva, operativo en que perecieron dos civiles. En la que se publicó el 21 de enero, Riva Palacio es particularmente dramático, tanto, que se llevó algunas pifias de sus lectores en el foro de su columna en Eje Central, que empieza con un juicio de valor tremendo: “la sociedad mexicana está partida. No en una o dos pedazos, sino en múltiples fragmentos que expresan sus frustraciones y ansiedades desde diferentes ópticas, donde los valores esenciales de una sociedad, puestos a prueba durante poco más de cuatro años de guerra contra el narcotráfico, se han trastocado”. Más adelante en cuanto a las infames respuestas de la Marina a las recomendaciones de la CNDH, valora que el planteamiento fue que si la Marina actuó bajo la lógica de un estado de excepción, entonces se podría ubicar su operativo en el contexto de guerra sucia, pues no existe andamiaje jurídico o constitucional que justifiquen legalmente su proceder. La reacción negativa pública fue sobresaliente.

Aseveró el columnista que “un gobierno no puede actuar fuera del marco jurídico, ni un gobierno democrático puede actuar en los mismos términos que los cárteles de las drogas por la sencilla razón que a diferencia de los delincuentes, no es un ente criminal”. Aclara para finalizar que “nadie desea el triunfo de la criminalidad, pero tampoco se necesita un estado de excepción, con cuerpos armados en dos bandos distintos peleando por el control de una sociedad diezmada que está a dos fuegos”.

Con una intencionalidad muy distinta escribió Ciro Gómez sobre este punto el martes 19 en su columna La historia en breve, como queriendo defender el actuar de los marinos en ese operativo, más los balconea, porque mataron a un borracho que no se detuvo en un retén, ya que alega que en su respuesta a la recomendación de la CNDH, la Marina acusa al organismo de no considerar las constancias ante el Ministerio Público adscrito a la SIEDO, en las que se expone por qué abrieron fuego contra el vehículo cuyo conductor “hizo caso omiso cuando se le marcó el alto y aventó el coche a elementos de la Secretaría de Marina”. Era un caso de “peligro inminente, por eso se actuó conforme a los Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y las Armas de Fuego”. Si esto no es la aplicación de un selectivo y discreto Estado de excepción, ¿qué puede ser eso que le confiera tanto poder y autonomía a un cuerpo armado militar que debe estar totalmente supeditado a los intereses superiores de la nación?

Ese es precisamente el problema que el gobierno de Calderón identifica esta carnicería con los intereses del país, y a quien se oponga como simpatizante de los criminales, en una política basada principalmente en la detención o eliminación de líderes, cuando el propio gobierno de Washington ha dicho públicamente que el decapitamiento de grupos criminales genera el efecto de la Hydra, de generar siete por cada cabeza que se corta.

Entonces, ¿por qué apoyan a Calderón? La respuesta es simple y escalofriante: porque les conviene que México sea un Estado fallido, porque ansían un buen motivo para intervenir en México y esta guerra cada vez más es lo que necesitan los grupos conservadores militaristas. Si fueron capaces de inventar una mentira del tamaño de la guerra de Irak del otro lado del mundo, ¿por qué no al sur de la frontera?

Julio Hernández opina en su Astillero del jueves 20 en La Jornada que “en los casos que han dado pie a esta polémica, de lo que se trata es de defender el cumplimiento de dos recomendaciones emitidas por el organismo autónomo que el propio Estado mexicano ha sostenido fatigosamente para atender con languidez las denuncias de ciudadanos que creen violentados sus derechos por quienes ejercen el poder público, una CNDH, por lo demás, largamente desgastada por su falta de filo real ante esos poderes infractores y desacreditada por la prolongada estadía en sus niveles de mando de representantes de la camarilla jurídico-política instalada allí por el doctor Jorge Carpizo y en especial por la desafortunada actuación del opusdeista José Luis Soberanes.

Escenarios preelectorales

Ominosos signos de intolerancia, violencia y presagios sacaron de la oscuridad en que se encontraba el proceso electoral del estado de Guerrero para elegir gobernador, en un estado que mal gobernó un perredista y ahora dos viejos priístas que son primos aspiran a sucederlo, Manuel Añorve y Ángel Aguirre, que se puso la camiseta del PRD para competir. Golpizas, propaganda negra, grabaciones telefónicas, y hasta un ejemplar apócrifo de La Jornada han figurado entre las linduras de estas elecciones que podrían ser una reedición de las peores prácticas políticas que durante décadas hemos padecido y tolerado los mexicanos.

El lunes 17 Raymundo Riva Palacio se refirió a uno de los factores que brincan del sartén caliente, un manual que fue difundido en los medios, que consiste en una serie de acciones tácticas para desestabilizar y desacreditar al adversario, y dice el columnista que “su origen se ha vinculado al PRI porque el incendiario contenido está impreso en páginas membreteadas de la consultoría Primer Círculo, presidida por el exgobernador de Nuevo León, Natividad González Parás, y cuyo principal director es Fernando Lerdo de Tejada, ex vocero del presidente Ernesto Zedillo. Primer Círculo negó la autoría y existe la posibilidad real de que sea parte de una campaña de la contrainformación que hay en Guerrero”. A este coctel Molotov hay que agregarle la violencia del narcotráfico que ha aumentado el número de cabezas que arranca y avienta a la vía pública.

¿Cómo se vislumbra entonces el escenario electoral del estado de México el próximo 3 de julio y las presidenciales de 2012? Los chacales de la política son capaces de llevar las cosas a su crispación total, para beneplácito de los narcos y los gringos. Una batalla de necios a tope de carnero… ¿Y los ciudadanos? Los ciudadanos en México nos gusta mentir en las encuestas, para no meternos en problemas… Por eso se publica que la mayoría apoya la matanza de narcos.

Por lo pronto el miércoles 19 en su columna Plaza Pública, Miguel Ángel Granados Chapa vaticina que no habrá alianza PAN-PRD en el estado de México, que será una elección disputada, y que “ganará el PRI, quienquiera que sea su candidato, pues el gobierno estatal participa muy activamente en la organización de la campaña del candidato a suceder a Peña Nieto”.

Señala también que “paradójicamente, la repugnancia de Andrés Manuel López Obrador a esa alianza hará que se cumpla el propósito del documento firmado por los presidentes del PRI y el PAN, Beatriz Paredes y César Nava, con el aval de Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación y Luis Miranda, su equivalente estatal, en nombre de Peña Nieto”.

Se pregunta Julio Hernández en Astillero del 20 de enero: “¿Estamos en presencia de un arreglo de cúpulas que satisfaga por tercios a los concurrentes: Los Pinos, Los Chuchos y AMLO?”

La proximidad de un nuevo carnaval electoral, hizo este domingo que León García Soler reflexionara en su columna A la mitad del Foro, en La Jornada, sobre estos ilusionismos de la alternancia. “La pluralidad desmembrada por las fuerzas centrífugas de las ambiciones personales, las tentaciones oligárquicas y el viejo vicio de la empleomanía, del cambio de chaquetas y la farsa obscena de la deslealtad. Vueltas a la noria. Los mismos usos, los mismos abusos, con nuevo envoltorio y sello de garantía de la democracia sin adjetivos”.

La clase política de pipa y guante

Llamó la atención en las columnas de la semana pasada la referencia el martes 18 a una serie de ágapes de lo más cremoso de la clase dominante. En la columna Rozones del periódico La Razón se publicó que fue “tremenda” la convocatoria tuvo el obispo de la Iglesia ortodoxa, Antonio Chedraoui, en su fiesta de cumpleaños con 2 mil 200 personas entre quienes se pudo identificar en la mesa de honor 50 personajes, entre ellos Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego, Norberto Rivera Carrera, Beatriz Paredes, Josefina Vázquez Mota, Marta Sahagún y Alonso Lujambio. “Pero quienes se llevaron la tarde fueron el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, y su esposa Angélica Rivera. Peña hasta discurso dio y lo sentaron a la derecha del religioso, quien lo presentó como “mi amigo” y felicitó a la pareja por su boda”. El menú fue barroco por decir lo menos: jabalí, carnitas, botana libanesa, pollo al pastor, carnero, borrego relleno, barbacoa y dulces árabes.

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