ensalada de columnas políticas 13 de diciembre 2010

Raymundo Riva Palacio, Estrictamente personal

Sí hay hard feelings , Mr. Pascual

El embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, estiman funcionarios mexicanos, está preocupado. Lo refleja su muy cuidadosa forma como ha tratado con ellos este vergonzoso episodio tras haber visto que las valoraciones personales, apreciaciones y juicios de los diplomáticos de ese país salieron al público. La difusión de los cables dañó seriamente a Estados Unidos, y en algunos países, como Afganistán, nadie quiere hablar ya con su embajador.

No es el caso de Pascual, quien mantiene el acceso al gobierno de Calderón, aunque sí ha tenido merma en su confianza. Desde que se supo que WikiLeaks revelaría más de 250 mil de sus cables, el Departamento de Estado notificó a la embajada de México en Washington y aquí, diplomáticos estadounidenses hablaron con funcionarios mexicanos sobre lo que podría aparecer en esos reportes. No sabían mucho, admitió un funcionario mexicano, porque no tenían –ni tienen- idea de qué es lo que saldría a la luz pública.

[…]el cable firmado por Pascual la noche el 17 de diciembre de 2009, cuando acababa de caer abatido en Cuernavaca Arturo Beltrán Leyva. En él disparó con escopeta. Pascual reportó que el éxito de la operación se debió a la información de inteligencia que le entregó la Embajada a la Secretaría de Marina una semana antes, con la ubicación exacta donde se encontraba. La Marina presumió que la operación había sido resultado de un trabajo de inteligencia de seis meses, sin saber que su mentira iba a ser descubierta un año después.

Pascual reportó también que el secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, era uno de “los perdedores netos” de esa operación, pues había dicho en privado que esa operación debió haber sido suya. La expresión de García Luna debió haber sido una introspección, pues durante una reunión semanas antes en el gabinete de seguridad, el presidente Calderón había responsabilizado a la Marina de eliminar al Cártel de los Beltrán Leyva. La candidez del secretario ante Pascual lo dejó parado en el cable diplomático como una especie de berrinchudo.

La parte más delicada –en función de la molestia-, atañe a la Secretaría de la Defensa. Pascual escribió que la información de inteligencia sobre Beltrán Leyva se les entregó primero a ellos, que no actuaron con rapidez y reflejaron “una aversión al riesgo”. La molestia civil y militar en México por este cable es importante. El dolor más profundo es por la forma como un orondo Pascual narró esa noche la victoria de su Embajada y describió lo que los militares no quisieron hacer, con lo que dejó abierto todo a la especulación, desde cobardía y complicidades, hasta en el mejor de los casos en ese escenario, incompetencia. […]

Pimienta Impertinente: Como en anteriores columnas del señor Riva Palacio, queda clara la in-gerencia del gobierno de Estados Unidos y sus órganos diplomáticos de la mano con los de espionaje y antidrogas; se les estarían quemando las habas por meterse tantito más en esta guerra contra los señores de las drogas empujando su cucharón en ello, una extrapolación de aquellos aciagos días que preludiaron 1846-47 que tendrán su bicentenario en 30 años. No debería llamar a sorpresa; muy al contrario, los cables de WikiLeaks se estarían quedando cortos en expresar el real desprecio de los gringos por sus socios bananeros allende sus sureñas fronteras; les conviene que se extienda la guerra antinarco; les conviene que México se descomponga más y, desgraciadamente, el gobierno mexicano los necesita más que viceversa, y por ello bien que ha cumplido su papel diplomático el señor Pascual, después de todo son expertos en lavarse la cara, ya vendrá otro, eso es lo de menos, ahí están Irak y Afganistán, las torres gemelas. Hoy vivimos el surco de una inmensa coyuntura sistémica en el mundo. Para mí las preguntas son: ¿cómo nos vemos ante los gringos en 30 años? ¿Cómo estará México al terminar este funesto sexenio? ¿Qué hará el próximo presidente con esta granada de fragmentación en que se convertirá la banda presidencial dentro de exactamente dos años? ¿Cuál será el papel de la sociedad y los medios en las próximas tres décadas?

Julio Hernández, Astillero

[…] Como puede verse, el PRI en Guerrero gana con cualquiera: con el fiel Añorve o con el desertor Aguirre. Serían distintos los bandos ganadores dentro de la compartimentación mafiosa, pero nada más. Bailadores unos, mientras otros esperan sentados, pero la música y la danza son las mismas. Clarísimo lo tiene el gran jefe nacional de la cruzada por la restauración priísta, el cada vez más activo licenciado Carlos Salinas de Gortari que busca estabilizar la contienda por 2012, entre otras cosas al sujetar al grupo de competidores a un ámbito controlable, civilizado, que permita arreglos de última hora, maniobras convenidas y exclusión de elementos disonantes, sobre todo si sus aires son tabasqueños. Salinas que en reciente entrevista le plantó a Ebrard una suerte de beso del diablo, al encomiar su desempeño al frente del gobierno capitalino, como si aún fueran Marcelo, y el gerente Camacho, parte de su cuadrilla política. Profesional y comprometido sería el perredista Ebrard, según San Carlos echador de sales, ante lo cual el presunto beneficiado no giró agradecido acuse de recibo, pero tampoco se aplicó rituales de exorcismo. En todo caso, ayer trató de fijar la tutoría del ex presidente incómodo en el copete toluqueño y no en la bicicleta chilanga: Salinas es el principal promotor de Peña Nieto, denunció, como para decir, sin decir, que no lo es de él, el propio Ebrard. Pero sin deslinde tajante, sin confrontación firme, sin respuesta inequívoca: más bien, dejando que las cosas fluyan, con la esperanza de que al final sea esa misma mano mecedora de cunas la que delimite el espacio de la contienda electoral viable y ayude a definir al ganador que a su vez pague favores a los adversarios conforme a la contribución que hayan hecho al buen desarrollo de la obra teatral programada.

Pimienta Impertinente: Pone el señor de las astillas periodísticas el dedo en la herida de la mafia política que domina el país, esa que el mismo Salinas anunció cuando llegó a la Presidencia: 25 años de dominio, y al parecer va por la versión “recargada”, cuando ya sus lobeznos han crecido, colocados como “adversarios” en el tablero de las “damas chinas” electorales de 2012. ¿Podrá el Chupacabras definir a los jugadores de los cuatro colores participantes? El caso Guerrero sería una versión demo de esa estrategia, un ensayo del teatro nacional que tendrá su primer gran ensayo en tierras mexiquenses el año próximo. Mario Ruiz Massieu nos alerta desde el averno: “los demonios andan sueltos (otra vez)”.

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