ensalada de columnas políticas 3 de diciembre 2010

Raymundo Riva Palacio, Estrictamente personal

Amores perros

[…] Uno de los adalides de este desaseo es Proceso, la revista que durante su primera década de vida fue el piolet incansable contra el autoritarismo mexicano, que desde hace muchos años fincó su “periodismo de investigación” en averiguaciones previas, a partir de las cuales acusó y sentenció a figuras públicas sin admitir con la misma prominencia de sus hallazgos, derechos de réplica. Proceso, convertido en una caja de marrullerías, había navegado sin tormenta alguna en el horizonte, como parte inventariada del paisaje nacional, hasta esta semana.

El preámbulo fue al sugerir hace dos números que el presidente Felipe Calderón tenía una relación con Sergio Villarreal, “El Grande”, miembro del extinto Cártel de los Beltrán Leyva, a partir de su declaración ministerial. Nadie cuestionó el método de Proceso de juzgar a partir de los dichos en la averiguación previa. No es extraño.

[…]Esto es lo que sucedió como secuela de otra parte de la declaración ministerial de “El Grande”, difundida por Televisa, donde no acusaba de corrupto a ningún funcionario público, sino al mismo reportero que semanas antes había escrito sobre el mismo narcotraficante y Calderón. Proceso dijo que era  “una agresión orquestada desde el gobierno” en su contra por el gobierno y Televisa, por publicar el texto sobre Calderón y otro, este domingo pasado, igualmente débil en fuentes y documentación, sobre presuntos contactos entre el ex secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño y los cárteles de la droga.

Proceso es víctima de su propio método de “periodismo de investigación”, y su escaramuza con Televisa llenó el Coliseo Mexicano. Pan y circo para todos. La diferencia hoy en día es que los esclavos que van a morir en la arena somos medios y periodistas. Nos tomaron la medida –con migajas supuestamente informativas- por no haber establecido mecanismos de rendición de cuentas entre nosotros hace tiempo y exigirnos principios éticos.

Si Proceso es víctima de sí mismo, todos somos culpables por complicidad. Por años hemos usado averiguaciones previas y testigos protegidos para denostar. Por el abuso de ellas, un secretario de Estado no logra quitarse la mancha de estar al servicio del narcotráfico, y un senador y un ex secretario de Gobernación siguen siendo acusados de vínculos con el narcotráfico. El hermano de un ex presidente carga esa mala imagen porque un testigo protegido desechado por Estados Unidos, vendió su falsa historia a un periódico mexicano que difundió su dicho sin corroborar nada de lo que afirmaba.

¿A cuántos políticos y funcionarios hemos denostado a lo largo de los años? A tantos, que no es posible hacer un rápido recuento. Ahora, al aplicarnos el mismo veneno, nos peleamos en el aire, no en la tierra. Empezó la pelea de perros, que al final, sí comen carne de perro. Pero de haber actuado como profesionales, nos hubiéramos evitado llegar a estos niveles de denigración profesional. Lástima, aunque aún es tiempo de enmendar.

Martha Anaya, Crónica de política

Lodazal político-periodístico

Cuando sintonicé Tercer Grado el miércoles por la noche me topé con la andanada de Carlos Marín contra Proceso, su antigua casa editorial. Decía que desde su salida el semanario se había convertido prácticamente en una porquería; contaba cómo se había ido de Proceso e incluso narraba que había entregado sus acciones a Julio Scherer García.

Por un momento, al ver lo que me pareció una expresión azorada en Leopoldo Gómez, pensé  que Marín (actual director de Milenio Diario) se había lanzado por su cuenta en algún pleito personal, fuera de lo previsto para el programa. Pero no era así. Pronto me di cuenta que Joaquín López Dóriga, Ciro Gómez Leyva, Denisse Merker y Adela Micha le entraban al tema del periodismo ejercido por Proceso.

[…]Mezclaban ambos temas y trataban a ambos personajes: a “El Grande” y al General X, como si ambos fueran testigos protegidos de cuyas declaraciones había que dudar. Valga aclarar que esto no significa que a uno haya que creerle y al otro no, lo menciono simplemente por precisión periodística que es, a fin de cuentas, lo que abiertamente impugnaban los participantes en Tercer Grado: la calidad de la información, sus orígenes, la ética que se debe tener al tratar los temas.

El caso es que en medio de la discusión que se traían saltaban fobias personales: contra Proceso en primer término y de paso contra una conductora de radio, cuyo nombre nunca pronunciaron, pero claramente se infería que se trataba de Carmen Aristegui.

[…]El caso es que al concluir el programa me quedé con una pregunta que me parece fundamental: ¿por qué se metía Televisa en este pleito si el problema de fondo estaba entre Proceso (por lo que había publicado) y el Gobierno de Calderón (por ser el aludido)?

¿Por qué era “nota” que a un periodista –como arguyeron–, se le revirtiera su método de trabajo? Me parece endeble esa justificación. ¿Por qué su calidad ética y periodística está por encima de muchos otros? Podría citarse un rosario de hechos –y no lejanos– que demuestra lo contrario por parte de la televisora. ¿Entonces? Es ese “¿entonces” lo que a muchos –nomás hay que leer la cantidad de comentarios al respecto ayer en las redes sociales– lleva a pensar que se trata de una embestida del gobierno contra Proceso en la que Televisa actuó como punta de lanza.

Y como cerezas de esta historia, dos hechos más:

Pocas horas después del programa –ya al amanecer—Proceso se burla de la fecha en que supuestamente “El Grande” dio su declaración ministerial y en la que hace referencia a una portada que ni siquiera existía y que saldría 17 días después. Carlos Loret de Mola salió a corregir en su programa matutino a López Dóriga, señalando que el teacher se había equivocado de fecha, que no había sido el 4 de noviembre sino el día 24.

Después apareció el vocero de Seguridad, Alejandro Poiré, en el noticiero de Aristegui en MVS precisando que las declaraciones de “El Grande” no eran contra Proceso sino contra el periodista Ricardo Ravelo, y que se le investigaría. Lo cual muestra dos bazas diferentes para los dichos de un mismo sujeto: si habla de Calderón, se desestiman; si habla de Ravelo, se investiga. […]

Bajo reserva, El Universal

[…]WikiLeaks prendió los focos rojos de la relación bilateral México-Estados Unidos, con una parte de los cables que salieron de la embajada de Washington en Paseo de la Reforma. Responsables de comunicación social de distintas áreas del gobierno federal fueron convocados anoche a una reunión urgente para elaborar una respuesta. Desde hace varios días, diplomáticos estadounidenses comenzaron una estrategia de control de daños para evitar que los nexos diplomáticos se vean afectados con los contenidos de las notas difundidas por Julian Assange.

[…]El Edomex ve correr entre su clase política la duda sobre la suerte que el equipo del ahora diputado federal y ex gobernador Emilio Chuayffet correrá en el próximo proceso de sucesión gubernamental. Dos figuras cercanas al también ex secretario de Gobernación, Ernesto Némer, líder del Congreso local, y Ricardo Aguilar, dirigente estatal del PRI, son incluidas en la lista de posibles candidatos a relevar a Enrique Peña Nieto. Pero su causa se esfumará, si como nos aseguran, don Emilio está lejos, muy lejos de los afectos de la casa de gobierno en Toluca.

Joaquín López-Dóriga, En privado

[…] Proceso ya había subido un comunicado en su portal, diciendo que Televisa acusaba, lo que es falso. Noticieros Televisa dio a conocer la versión de un testigo protegido, método que el semanario ha hecho suyo y utilizado como recurso periodístico a lo largo de los últimos años.

En todo caso es Sergio Villareal quien acusa al reportero de Proceso.

El punto central de su argumentación es que los testigos protegidos mienten, lo que es verdad y así lo sostuve en Tercer Grado: se les ha dado una fe pública de la que carecemos los demás mexicanos.

Pero esa afirmación que Proceso descubre ahora, los testigos protegidos mienten, le crea un conflicto derivado de su método: por años le dieron credibilidad de hecho cierto a sus declaraciones y ahora que uno se les revuelve, dicen que no se les puede creer. Esto los coloca en un dilema central: el uso periodístico de verdad no sujeta a comprobación que hicieron, lo que podría abrir una ya inaplazable discusión de la valoración y uso de esas versiones.

Retales. POSESIÓN. Gabino Cué designó a Irma Piñeiro como secretaria general de Gobierno. Piñeiro fue candidata del Panal en Oaxaca y declinó por Cué. Ahora se ve la negociación con la maestra. En Veracruz, Javier Duarte designó a su preferido, Tomás Ruiz, secretario de Finanzas […]

Ciro Gómez Leyva, La historia en breve

Televisa, Proceso y la carne podrida

[…]Pero sabemos que el análisis periodístico no suele prevalecer en estos casos. En vez de ser coherente con el juego rudo que tanto practica, Proceso lloriquea y denuncia un complot. Es de colección su comunicado, que puede resumirse en esta frase: “Se trata de una agresión orquestada por el gobierno federal de Felipe Calderón en contubernio con Televisa”.

Un poco de pundonor, por Dios. Un poco de congruencia. A los campeones nacionales de la mala leche, las fuentes anónimas y el despliegue de declaraciones de testigos protegidos, les dieron una sopa del chocolate que les encanta. ¡Y se hacen las víctimas y tiran al piso! ¡Qué espectáculo! […]

Etiquetas: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: