De risa el tianguis petrolero Ronda Uno

julio 15, 2015

ronda-uno_al-17Decir que vivimos en el peor de los mundos posibles podría aplicar a aquella situación nacional en que el discurso oficial se afana en ver “positiva” la mediocridad absoluta en que los políticos pretenden dormir al país, si no, hay que ver cómo presumen el fracaso de la pomposamente llamada Ronda Uno de licitaciones de campos petrolíferos, lo que en realidad era un triste tianguis privatizador al que prácticamente le hicieron el feo a los chiles rancios y cebollas amarillentas que con “toda transparencia” se presentaron en video en tiempo real, de las 8 de la mañana a las 5 de la tarde.

De veras que dio pena ajena ver que con tanta ceremonia se abrieran uno por uno los sobres para decir que, una por una, las empresas le hacían fuchi a los paquetes en puja, y sólo se quedaran con un puñado de los contratos.

Lo más patético es que después de este fiasco se atrevan a decir que es normal que pase. Sí, como la quinceañera que la plantan los chambelanes en la fiesta y el papá le dice: “no pasa nada mijita”.

Política: suciedad y desvergüenza

marzo 12, 2015

pork

La política –se dice y se cree– es por esencia suciedad y desvergüenza, pero por razón de su oficio los políticos de primer rango son intocables, y se pone a disposición del choteo en la sociedad y en la prensa a los políticos menores, los diputados, los alcaldes, los regidores, especialmente los diputados, desde el siglo XIX “los payasos de las bofetadas”, los seres destinados a la irrisión, los chivos expiatorios (en abstracto) [… ] Usar el puesto para enriquecerse casi deviene –y no lo digo con ánimo paradójico– obligación cívica. Si no se permite la democracia, que en algo se democratice la corrupción […] La política es la perpetua conversión de mediocridades notorias en eminencias.

La prensa y los poderes, Carlos Monsiváis.

 

Obama vs Jack Bauer

diciembre 11, 2014

jackDespués de 9 exitosísimas temporadas de la serie 24, ¿retiran a Jack Bauer?, el más insigne símbolo de la Ley Patriota que Bush lanzó contra los demonios del terrorismo y otros mequetrefes enemigos del “sueño americano”, ahora el gran Obama me lo pasa a retirar, cuando ya está bien cumplida su misión de legitimar ante el dios de la pantalla las prácticas de estilo libre para extraer hasta la última gota de sopa de un sospechoso. Descanse en paz Jack Bauer.

Los Abarca nuevas celebridades del narcopower

noviembre 5, 2014

abarca

El carnal Marcelo y su guardadito

abril 2, 2014

marceloymiguel

Desde el meritito día de la inauguración de la flamante Línea dorada del Metro capitalino se apreciaban a simple vista desde falta de planeación hasta diseños marcianos, que sólo podían indicar una cosa: corrupción, gastos inflados, estructuras inútiles y todo menos funcionales.

Ahora resulta que a la vieja usanza se sirven con la cuchara grande y ningún partido se salva de las malas mañas, y Marcelo que soñaba con ser presidente. Falta por aclarar mucho, muchísimo, de él y otros, pero de él, dónde está la lanotototota que le daban por patrocinios de empresas transnacionales para apropiarse de la ciudad para hacer sus montajes.

“Es la hora de Mancera” decía hoy un columnista, refiriéndose a la oportunidad que tiene para castigar ese fraude descarado que ha sido la Línea 12 del Metro, pero lo que pierde de vista es que todos tienen cola que les pisen, y no falta quién se las pise, en política todo se vale y el que se lleva se aguanta.

 

La censura es una pasta que se come cruda

enero 7, 2014

loretLa fuerza gravitacional del poder político en un mundo mediatizado ejerce grados y modos de censura que incluso aplican también, y de forma contundente, en las redes sociales electrónicas, con el uso de avatares, bots, trolls, impersonators y alter-egos, distintas facetas digitales de las figuras de golpeadores, esquiroles ideológicos y libelistas.

Operan bajo similares arquetipos, códigos acatados según la posición, ética e intereses, y leo en el libro de Fernando del Paso, Bajo la sombra de la historia, en uno de los capítulos más interesantes, sobre los choques históricos de civilizaciones y culturas y la manera en que ello se inscribe en los libros y documentos académicos de los países líderes y de los sojuzgados.

Sería una premisa de trabajo que en la medida en que un grupo en el poder tiene éxito más eficaz es el ejercicio de la censura, en el amplio espectro desde un sistema autoritario hasta una democracia abierta.

Del Paso al referirse al especialista en teorías poscoloniales sobre las identidades nacionales, el canadiense Martin Cyr Hicks, distingue tres clases de censura que, según su teoría, existen en las sociedades occidentales: la prescriptiva, la autocensura y la proscriptiva.

“La autocensura, nos dice, consiste en un acto individual de autorregulación interna. La proscriptiva, que es la más frecuente, representa a la censura represiva, aquella que señala  “lo que está prohibido decir para enseguida ocultarlo”. Cyr Hicks cita al investigador Pierre Hébert, quien señala que este tipo de censura es represiva, ataca la heterodoxia “y sus medios son la exclusión, la mutilación y la condena”.

Pero sin duda, de las tres censuras es la primera, la prescriptiva “la más poderosa y la más eficaz”, afirma Cyr Hicks, de acuerdo con el pensamiento de Pierre Hébert: “esta censura interiorizada programa al sujeto y al grupo. Su doxa, conjunto de pre-supuestos, [y un] código común, producen un discurso ortodoxo”. La censura prescriptiva tiene como propósito “anclar en el individuo o el grupo lo que es pensable y decible en un tiempo y en un espacio dados… y está omnipresente en la lengua”. En pocas palabras, “la expresión y el pensamiento [están programados y reprogramados por los discursos  dominantes y limitantes de la comunidad”, señala Hicks, y más adelante: “[en este sentido] siempre estamos preparados para un discurso cualquiera que sea, somos siempre censurados y, a la vez, nosotros mismos ejercemos la censura”.

[John] Tirman llama a este fenómeno “el Imperialismo del Conocimiento” que consiste en la manera en que la información ha sido moldeada, adquirida y divulgada  para reflejar las ideas y perspectivas  del poder dominante”.*

En México históricamente las prácticas de la censura han dado pauta a estudios y teorías incluso polémicas, como las del escritor peruano Mario Vargas Llosa, al referirse al gobierno del PRI de los años 80-90 como una “dictablanda”, en que había un sometimiento a la “revolución institucionalizada” en el poder político, como apoteosis del oxímoron que tanto caracteriza al sistema político, que luego del intervalo de doce años de gobierno del PAN, regresa con nuevo rostro, nuevas tecnologías, aparatos y artefactos para reinstalar la mascarada de los medios, la opinión pública y una democracia que es eterna promesa de mejora.

Hasta dónde el ciudadano común, informado o no, se traga el anzuelo y no reclama, nos e queja, no critica, no cuestiona, se le olvida, porque le vale madres o porque no le interesa o para “evitar problemas” o los tres.

* Del Paso, Fernando, Bajo la sombra de la historia, FCE, 2011 p. 542

diciembre 27, 2013

DCIM101GOPROEs curioso salir a comprobar cómo nos las gastamos los mexicanos celebrando la Navidad y fiestas de fin de año, y si dejamos a un lado los extremos, tanto el segmento que “celebra por celebrar” cualquier fecha de asueto o no, y los que… cumplen con los ritos de las iglesias y (aún) hacen posadas tradicionales con cantaletas peregrinas, piñatas y colación, se engalanan con cajas y cajas… y más cajas que desempolvan para exhumar adornos anuales, reliquias familiares y alguna otra caja de adornos nuevos que se irán sumando con los años, desde “el Nacimiento”, pequeños, de burda escayola o de magnificencia barroca que algunos presumen en jardines y fachadas con el medio oriente completo, pero cada vez más se impone la estética trasnacional vía san Nicolás con todo y renos, hombres de nieve, en frenéticos colores de neón de foquitos programados.

Pero hay un importante segmento poblacional que “padece” la Navidad, y según investigaciones de-no-sé-dónde hay comportamientos cíclicos asociados a estos “festejos” que se convierten en desahogos muy típicos de estas fechas, pero que después de todo, pensándolo bien, o afecta a muchas más personas que un segmento o, de plano es contagioso, por lo que veo.

Me explico, las horas antes a la nochebuena, incluso desde noviembre en algunos prematuros mercadeos en las tiendas departamentales junto con las ofertas prenavideñas nos empujan los villancicos más trillados hasta casi obligarnos a tararearlos, a menos de ser inmunes vía i-Pod o similares, pero esa cantaleta de amor, paz y armonía, parecen difíciles trofeos a obtener, por la buena o por la mala, como una especie de mini maratón obligatorio en código de reality show extravagante, con obstáculos ridículos como elegir los regalos más “originales” para el infame “roperazo” que organiza la empresa como estilo “alternativo” del no menos infame “intercambio de regalos”, en que no sólo hay que apechugar la ocurrencia de algún jefecillo de fijar un “precio mínimo” ridículamente alto para el artículo a regalar, y además hacer días de espionajes y trabajo de inteligencia para conocer los gustos de tu “amigo secreto” que te tocó regalarle, y entrar en un no menos ridículo juego de roles que se le ocurrió a la directora para mandar estúpidos acertijos con el fin “de conocernos mejor”, y en un afán democrático los jefes entran al intercambio, siendo realmente una ruleta rusa si te toca alguno de esos arrogantes “amig@s secret@s”. ¿Cuándo y cómo surgieron estas complicadas nuevas tradiciones? Se lo dejamos a los futuros analistas.

Regresando al tema, ¿serán sólo los mexicanos los que padecen de “frustración navideña”? ¿Tiene usted síntomas temporales de tristeza, nostalgia, coraje, resentimiento, rencores acumulados, autodestrucción alcohólica, química, sicotrópica, ludópata, sexomaniaca?

Por supuesto que no sólo les pasa a los mexicanos… Allí está Hollywood, como primera ocurrencia, el Grinch, antes los dramas a la Dickens, pero como reza el sobado cliché, la realidad supera a la ficción, y el 24 de diciembre de 2013, para mí fue un recordatorio peculiar, del intenso mundo en el que vivimos, por decirlo de la manera más amable. Esa mañana, desde que desperté, o mejor dicho, me forzaron a despertar, luego de que la noche anterior decidí desvelarme, pensando en la paz y tranquilidad de un 24 de diciembre como todos, aunque con realmente pocas cosas que celebrar, que no sean el rutinario ritual social, familiar y de consumo, pero al menos tener un poco de tranquilidad y levantarme tarde. ¡No señor! A las 7 de la mañana me despertaron unos campanazos tan cercanos que en ese instante soñé que me tragaba un volcán submarino con cara de Kraken, pero en ESTA realidad, era el “chavo de la basura”, justo debajo de mi ventana enderezando a martillazos los tambos de metal con que realiza su indispensable trabajo.

Su expresión era tan cejuda y su peinado tan punk que no osé interrumpir su afán. Me levanté a tomar un expresso y brinqué a pasear al perro, en una mañana muy fresca, casi fría, y me sobresaltó ver en varios árboles sendas bolsas enormes con basura y objetos depositados a-la-buena-de-dios, desde zapatos hasta electrodomésticos desvencijados, y un minuto después el chavo punk ni siquiera considera levantarlo porque nada de eso tiene valor y porque nadie le paga por llevarse esos cadáveres mercantiles.

Justo después de desayunar, salgo a la calle y me sobresalta un (des)concierto de bocinas de automóviles, de conductores enloquecidos ante cualquier mínima “provocación” encarnan una neurosis galopante, desde la señora que se ataranta y delira en el crucero con su arquetípica camionetota todo terreno, o casos extremos, como en esta ocasión, que chocan un taxista y un “mudancero” que bloquean impunemente con sus vehículos la estrecha calle estúpidamente de doble sentido –por la cual todos quieren transitar porque es la del mercado, de los pocos populares que quedan en la ciudad–, y en un tris todo es liarse a cachetadas durante unos 30 segundos, con muchos gritos y aleteos, hasta que un estridente tsunami de bocinas los hace entrar en razón y largarse con sus ganas de fastidiar a los demás.

Camino dos cuadras y a varios peatones llama la atención una pelea de pareja en plena calle a pocos pasos del Metro Eugenia, al salir de una pastelería, ella y él, los dos corpulentos, pasan del 1.80 m de estatura, vestidos con ropa negra y pesada, abrigos y bufandas, ambos con lentes de aumento, cargan hasta el tope en cada mano de esas enormes bolsas que dan en las tiendas departamentales para que las atiborren de ¿regalitos? El hombre apresura a su acompañante y ésta, “de la nada”, se dice fastidiada con las prisas de este cabrón y deposita con furia sus fardos en el suelo y le espeta ante los risueños transeúntes: “¡ya no voy a cargar estas chingaderas, cárgalas tú!”, y como si un director de televisión le hubiera dado la señal, el caballero de negro le responde con rancio dramatismo: “¡No me hagas esto, Sofía!”, pero apenas terminó, ella le reviró: “¿Qué no TE haga esto?”, y él de nuevo ante la señal como en close up, se limita a mirarla con brutal desprecio, remoliendo las quijadas, se da la media vuelta y se aleja, y yo hice lo mismo hacia el otro lado, y no había caminado una cuadra cuando pasó un automóvil con una familia nuclear, donde la mujer, en el lugar del copiloto, vocifera en la cara del conductor, con voz operística pero demasiado aguda: “¡ya estoy hasta la madre de tus pendejadas!, ¿me oíste?”, cantos seguramente cotidianos para los dos niñitos que viajan con miradas de elfos navideños, colgadas del vidrio trasero.

Voy a pasear a los perros de una amiga que salió de viaje unos días, y aproveché para hacer este registro antropológico empírico y “al vaporazo”, y trato de entender los comportamientos que no se ven en otras épocas del año, que son típicas de la temporada decembrina, cuando todos ven volar sus aguinaldos en vacaciones atropelladas y desgastantes, y en gastos superfluos exigidos por la tradición, en lo que se llama el “puente vacacional” Guadalupe-Reyes, que bien podría ser el nombre de un maratón de temporada de dispendio y consumo frenético.

Muchos tienen que trabajar, y deploran que otros no lo hagan, como el joven treintañero que se ofusca en el teléfono celular con ojos desencajados, y la mano libre ataca el aire como cuña de lanza, sudorosa y amarillenta palidez de su rostro redondo y cansado, frente a un poste de luz, como si fuera su interlocutor: “¡lo único que te quiero decir es que ellos son dos pinches viejos que lo único que hacen todo el día es ver la puta televisión!”. A lo lejos escucho: “… ¡mientras que yo me reviento el lomo para darles de tragar!”

El paseo de los pequeños caninos fue breve porque desde el camellón de la avenida donde pasta este par de chihuahuas soy testigo de un accidente: un motociclista sin casco es aventado por un automovilista mayor, distraído con el teléfono celular. En menos de un minuto llega una patrulla pick-up, se sube al camellón y aniquila a dos arbolitosen a su paso; un grupo de hombres se ofrece para subir la moto a la camioneta, que tiene varias partes desprendidas, el hombre que la manejaba está bien pero visiblemente aturdido y espantado. “¡Que le den limón!”, diría mi abuela. El padre de familia espera detenido en un auto patrulla, obviamente utilizando el celular. Todo esto salió bastante barato, Navidad en el Ministerio Público, pudo ser en el hospital o en la morgue.

No sé si en todas las ciudades y si en otros países se vuelca de tal manera la emoción vacacional decembrina, pero la densidad por habitante de mi observación me da una idea de los alfileres de los que pende a veces la armonía y el susodicho bienestar, porque la prosperidad, por lo menos es relativa, sobre todo si la medimos con la capacidad de consumo. Hace unos días los comentaristas de radio Leonardo Curzio y Ricardo Raphael, no le dieron a esta ciudad más de año y medio para que se colapse, y eso sí será democrático, tal vez.

Una explicación más profunda que podría acomodarse para los mexicanos que se enojan y hacen pancho y medio para desfogarse en estos días, podría invocarse una razón ancestral, y en cierto modo congénita y que aplicaría para toda América Latina: no somos de aquí, ni de allá, somos mestizos, producto de una conquista y aculturación brutal, y para darle lustre sociológico, antropológico, voy a cerrar con una tal vez larga pero necesaria cita, que a mí, me explica algo, como destaca Fernando del Paso en su impresionante libro Bajo la sombra de la historia, parafraseando a Borges cuando hablaba de la condición de ser moderno, el escritor mexicano lo aplica al ser sin remedio occidental: “no se puede no ser occidental si se es occidental”, aplicado en el marco del concepto de “choque de civilizaciones”, y es interesantísimo, atrapados entre la religión católica que trajeron los españoles en la espada y la economía de mercado gravitacionalmente dependiente de nuestro jupiterino vecino, Estados Unidos, que también en últimos años ha coadyuvado el crecimiento del protestantismo en México, con su ética del trabajo, y de alguna manera trabajamos para satisfacer las necesidades de ese mercado y satisfacer aspiracionalmente las nuestras, vitales y artificiales, en un ciclo interminable, toda la vida, con el alma en paz.

Desde la doctrina Bush, y la versión Obama, se instrumenta desde Washington y el vetusto complejo industrial militar, la política del miedo con un impresionante despliegue mediático, y de los poderes fácticos, como un segmento de la industria cinematográfica y televisiva, y Del Paso escribe:

 “en el mundo occidental, en particular Estados Unidos, vive otra clase de esquizofrenia que ha comenzado a contagiar al resto de las naciones que forman parte de él: han creado una civilización del miedo: miedo al terrorismo, a las armas químicas y biológicas, a la impotencia sexual, al Alzheimer, al sida, a los árabes, a los mexicanos, al cáncer, a la diabetes, al asma, a la osteoporosis, a la obesidad, mil miedos, en fin, que todos los días se encargan de alimentar los mismos noticieros y diluvios de spots que, al mismo tiempo, les prometen a los ciudadanos edenes artificiales representados por automóviles de lujo, cruceros por las islas del Caribe o los fiordos noruegos, asombrosos enseres domésticos, medicamentos profilácticos y aparatos de gimnasia milagrosos, regeneradores de cabello, viagra y mil cosas más, todo aquello que además , y para decirlo con palabras de [Alexandre] Del Valle: ahonda la frustración de aquellas sociedades cuyo nivel de vida no les permite consumir los seductores productos de un sistema que se caracteriza por su hedonismo”. Como resultado de todo esto, hoy día a millones y millones de personas las agobia, desde muy jóvenes –apenas salidas de las universidades–, la posibilidad de la imposibilidad de acceder al casi paraíso de los consumidores afluentes y las abruma la posibilidad futura de caer en un casi infierno en vida, representado por la brutal incertidumbre de un futuro sin pensiones decorosas y sin seguros de gastos médicos mayores”.

Bueno, vale por una explicación densa de estas fechas, en que se ve la cruda realidad de los castigados sueldos e ingresos de una gran mayoría que babea ante los escaparates navideños desbordados de fabulosas mercancías, con las tarjetas de crédito al tope y algunos sin aguinaldo porque ya se lo quemaron en el “buen fin”… Y falta la cena de año nuevo, y los famosos reyes… ¡Pobres hígados nuestros!

Del Paso, Fernando, Bajo la sombra de la historia. Fondo de Cultura Económica, México, 2011, p. 550

Aspirantismo, de Gabriel Zaid

diciembre 10, 2013

lameculos2A más de dos años de escrito, este artículo regresa de entre los papeles muertos, para mostrarnos la brutalidad de su vigencia, y cito los primeros párrafos como recordatorio de la hermosa cloaca en que vivimos, porque esta hermosa costumbre viene de mucho antes.

Gabriel Zaid
Reforma, 27 de marzo de 2011

En el Diccionario de los políticos: verdadero sentido de las voces y frases más usuales entre los mismos, para divertimiento de los que ya lo han sido y enseñanza de los que aún quieren serlo (Madrid, 1855), Juan Rico y Amat registra aspiraciones: “Proyectos mal encubiertos de algunos políticos, dirigidos a alcanzar una elevada posición. […] Pocos, muy pocos, son los actores políticos que […] no aspiran a llegar pronto a primeros galanes”…

No incluye la palabra aspirantismo, que José María Luis Mora usó en su famoso “Discurso sobre los perniciosos efectos de la empleomanía” (México, 1827): “La propensión insaciable del hombre a mandarlo todo y a vivir a costa ajena con el menor trabajo posible […] de los puestos públicos y la creación de nuevos empleos a que aspirar […] ha hecho de la administración un campo abierto al favor, a las intrigas y a los más viles manejos […] por el aspirantismo”…

Nos excplica Zaid que “La palabra aspirantismo nunca ha estado en los diccionarios de la Real Academia. Aparentemente, no se usó en España, sino en México y otros países hispanoamericanos. Pero del uso político de la palabra aspirar (tomado del italiano) hay un ilustre antecedente. Fue recomendado por Juan de Valdés (Diálogo de la lengua, 1535), que vivió en Italia y puso como ejemplo de aplicación: “Cada cardenal aspira al papado””.

Pero hoy, las cosas han cambiado, escribe en su artículo: “La cola de los que esperaban dócilmente su turno ya no existe. Ahora se amontonan, gritan, dan codazos para avanzar y meten zancadillas sin un Supremo Árbitro que organice el reparto del queso. Hay una competencia feroz por salir en televisión y trepar hasta el máximo nivel de incompetencia; una obsesión por los altos empleos, desconectada de la realidad: el trabajo serio que hace falta en México”.

Y apenas llevamos un año del bienpeinado PRI, pobre México

Y ¿dónde quedó “el Lazca”?

octubre 12, 2012

Un regreso reponedor después de esta larga, larga postración ante el muro de las lamentaciones del 1 de julio en las maquiavélicas urnas que más allá de monexismos y sorianismos, sienta sus reales desde la pantalla duopólica… En fin ahora ya estamos con “el Lazca”, un capítulo de antología, sólo digno de las aventuras de Chanoc o Kalimán, con el perdón del gran maestro por la comparación pero si solín fuera analista político: se las pasamos al costo: Ante la polémica sobre las discrepancias en las medidas físicas de la media filiación de Lazcano, en que los registros del Ejército indican que “el Lazca” mide 1.60 m, pero la ficha criminal de la DEA indica que su altura es de 1.70m, pero ejem, ejem, en la funeraria el cuerpo es de 1.80m, además de la distancia que primero tomó el gobierno de EE.UU., en voz del rapidísimo y furioso procurador Eric Holder esta vez leeento como mimo… Hasta CUATRO días después la fantástica DEA felicitó (sic) al gobierno mexicano.
Lo verdaderamente churrigueresco viene con las medidas del delincuente, la estatura, vamos, de este peligrosísimo delincuente “el Lazca”, cuando el vocero de la Secretaría de Marina Armada de México, José Luis Vergara, pobrecito, pide ser “un poquito comprensivos” en este tipo de cosas (sic), porque no se puede “llamar a “El Lazca” y decirle “oye, ven que te quiero medir y pesar y ver de qué color tienes los ojos…” y explica que todo esto viene de esa base de datos en donde están las huellas digitales que es información que se va alimentando con inteligencia (resic) a base de muchos años, y el dato de los 1.60m de altura viene de cuando se dio de alta en el Ejército, a los 17 años, y claro que todavía pudo haber crecido, ¡20 centimetrotes!, el chamaco tomó mucha Fortileche del Chapulín colorado, pero al final de cuentas dice el vocero marinero: es un “comentario muy personal”, pero neta, dice, que “no hay ninguna duda” de que es “el Lazca”, este alargado muchachito tan peligroso del que se tienen sólo dos fotos, la de la secu y la de la morgue, cuyo cadáver “se robaron”, faltaba más.

hasta con el diablo

julio 12, 2012


La memoria avisa: ¿recuerdan esas “cocertacesiones”?, otra de las ideas geniales del salinato, a eso se ha de referir el señor Madero cuando dice que pactarán con quien sea, con tal de sacar las mentadas reformas estructurales que tanto cacarean los políticos. Que empiecen por amarrarse las manitas bola de “burros enzapatados” como decía el ilustre don Rigoberto Ochoa, exgobernador de Nayarit, para referirse a los legisladores.

Loret de Mola le pregunta en Radio Fórmula ayer al líder nacional del PAN, Gustavo Enrique Madero Muñoz, si se reunirá con Miguel Osorio Chong, nombrado colaborador del equipo de Peña Nieto, y responde: “con todos los que sea necesario; hasta con el diablo, con tal de que México avance”.

¿Otra vez?


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